Para evaluar la salud renal, el nefrólogo puede solicitar estudios de sangre y orina, como creatinina, estimación de la tasa de filtración glomerular y medición de albúmina en orina.

Dependiendo de los resultados y antecedentes del paciente, también pueden requerirse estudios de imagen u otras pruebas complementarias.

Una consulta especializada permite interpretar los resultados y determinar si existe alguna alteración de la función renal.